Giuliana Alpern
Jueves, 27 de Mayo de 2010 02:49
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El filme "Hiroshima" es una verdadera "road movie" del mundo interior del personaje principal, Juan, hermano de Pablo Stoll, director de la película. Stoll dijo en entrevista con ANSA que: "esta es una película sobre mi hermano Juan, alguien que habla muy poco y que además tiene sus propios tiempos, vive desconectado de la realidad".
El protagonista del filme evita encontrarse con su familia, es menos adicto al trabajo que a las siestas y a la música punk y sus vínculos con las personas están regidos por un dedicado maquinismo que lo emparenta con la abulia.
"La idea surgió hace unos seis años, cuando un día le pregunté a mi hermano qué hacia durante todo el día, ya que trabajaba de noche en una panadería y el resto de su día era un misterio para mí y mi familia", relató Stoll sobre la génesis de este filme, el primero sin la codirección de Juan Pablo Rebella, fallecido en 2006.
La voz de esta película está protagonizada por el sonido ambiente y especialmente por la música: los diálogos, escuetos, aparecen a través de intertítulos como en el cine mudo.
En el cine de Stoll sí hay un hilo conductor: el humor caústico, que despliega con maestría, a través de personajes que suelen aceptar con hidalguía cierto destino de ridículo, que finalmente los hace adorables.
También, en la inserción de escenas casuales que se desarrollan en segundo plano, en un vértice de la pantalla y que minan a través del disparate cualquier incipiente tendencia al drama de los personajes centrales.
"Hiroshima" es, como dijo su director, un homenaje a Rebella en la presencia de ciertos paisajes y caras amigas y también en la música, porque varios temas de la potente banda sonora fueron escritos por aquél.
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Giuliana Alpern
Jueves, 20 de Mayo de 2010 04:15
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Un pequeño departamento. Libros de piso a techo, una única ventana con la cortina rota, impidiendo que entre la luz. Cercano al parque Rivadavia existe un taller de escritura creativa. Los participantes se encuentran súbitamente enredados en una trama policial que involucra desde un atentado fallido al planetario hasta una diva de la televisión y su columnista estrella Un taller de escritura y una profesora que ha leído todo, que conoce esa biblioteca de pies a cabeza. Y claro, siempre sabrá en qué libro, en qué autor, ya hasido dicho aquello que pensamos, que decimos, que deseamos. Una buena intelectual de clase media. Y esa es su isla.
Pero de qué servirán esos conocimientos, esas palabras, si no para comprender la realidad que como la luz siempre se filtra.
Tantos años con la cortina rota, ya no reconoce la luz cuando se filtra. No hasta que sea demasiado tarde. Y entonces, ya de nada le servirán sus libros. No cuando ya se derrumbó todo bajo el peso de la realidad.
Los niños del limbo es un constante juego de niveles, de textos que se reflejan unos sobre otros: la biblioteca, la realidad-obra y nuestra realidad, la del espectador.
La obra de Andrea Garrote, es muy rica principalmente gracias a la elección y el trabajo de los actores sobre los caracteres de sus personajes ya que permite generar los contrastes que dan lugar a escenas muy elocuentes: una madre con su hijo con problemas mentales y con talento para ser dibujante, una licenciada en letras, un periodista de chimentos, un editor y una estrella de la televisión. A este particular grupo se le suman dos personajes enigmáticos sin referentes explícitos.
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Giuliana Alpern
Miércoles, 12 de Mayo de 2010 03:28
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Autoría y Dirección: Claudio Tolcachir Intérpretes: Ana Garibaldi, Hernan Grinstein, Magdalena Grondona, José María Marcos, Daniela Pal Escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez Iluminación: Omar Possemato Diseño de espacio: Claudio Tolcachir Asistencia de dirección: Melisa Hermida
Si en La omisión de la familia Coleman la tragedia era evidente y los personajes se entretenían en olvidarla; en Tercer cuerpo, tratarán fervientemente de luchar contra ella, de evitar el desastre, buscando maniobrar ante unos destinos que posiblemente ya estén escritos. Sandra, Héctor y Moni trabajan en una oficina pública. Están anclados en un tiempo vacío lleno de tareas inútiles propias del funcionariado. Al mismo tiempo, se desarrolla la infeliz historia de amor entre Manu y Sofía –por momentos, melodramática e insustancial-, hasta que, finalmente, estos dos mundos paralelos se encuentran en un giro inesperado de la trama. La reinvención de la convención escénica y el acierto de los actores son ya marca de la casa. Tercer cuerpo es una confirmación para Tolcachir y su compañía. Vivir puede ser un intento absurdo, pero perderse este gran espectáculo sería mucho peor.
Cinco vidas, cinco deseos de amar, cinco personas incapaces. Mientras tanto se vive, se trabaja, se intenta. Miedo a no ser, miedo a que sepan quién soy. Miedo e incapacidad. La historia de querer y no saber qué hacer. La historia de un intento absurdo. Y subir las escaleras. Y querer vivir cada día a pesar de todo.
Siempre es bueno encontrar en una obra retazos de la propia biografía o
imágenes que -sacadas como por arte de magia del archivo de la memoria-
se activen y reactualicen vivencias y motivaciones que sacudieron
nuestras vidas en el pasado. Tercer cuerpo es una de estas piezas,
porque con su descuidada ambientación estilo administración pública de
los 80-90 trae a la luz el fastidio del trámite burocrático en la
olvidada dependencia del Estado -entre otras experiencias que a muchos
de nosotros nos ha tocado vivir. Las actuaciones son impecables. Se
luce la dupla Sandra-Moni, en la que las actrices se complementan a modo
de tragicomedia y protagonizan una sucesión de diálogos imposibles pero
reales, en los que una invade la vida de los demás mientras la otra
contiene una irritación in crescendo que hará explosión. El costado
pasivo lo marca una cierta sumisión de los personajes, que han sido
olvidados en la oficina quedando frente a frente con sus temores, sus
historias, sus ansiedades y oscuros secretos que ocultar.
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El cine uruguayo contemporánero, desde "El lugar del humo" hasta "Whisky" : crónica de un nacimiento anunciado |
Rafael Courtoisie
Miércoles, 12 de Mayo de 2010 03:22
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El cine uruguayo ha tenido a lo largo del siglo XX muchos nacimientos y demasiadas muertes prematuras.
Puede afirmarse que hasta la década de los ’90, esto es, unos quince años después del retorno a la democracia luego de trece años de dictadura, no empieza la verdadera historia del cine profesional uruguayo de ficción.
Antes de los noventa se trata de prehistoria y prehistoria aciaga, con algunos, muy escasos, productos felices pero que bordeaban la concepción “amateur”, aislados, y otros de concepción auspiciosa pero factura infeliz como el film que se estrenó durante la dictadura titulado “El lugar del humo” (directora Eva Landeck, 1979). Su guión se armó como una mezcla de crónica ciudadana de Montevideo con elementos de la clásica intriga policial pero planteando vueltas de tuerca forzadas, inverosímiles, que redundaron en una ficción llena de promesas y renombrados actores pero que en los hechos fracasó y abortó la posibilidad de desarrollo sostenido de un arte y una industria incipientes en el país.
A diferencia de lo que sucedió, al menos en ciertos períodos, en los países limítrofes como Brasil y Argentina, países de enorme extensión territorial y gran número de habitantes en comparación con Uruguay, el cine uruguayo jamás contó hasta fines del siglo XX con ningún tipo de apoyo o incentivo de origen estatal. Las producciones siempre dependieron de las iniciativas privadas y estuvieron sujetas a un voluntarismo que no benefició el desarrollo de un arte que, por su dependencia tecnológica y el requerimiento de considerables inversiones, está íntimamente ligado a la forma de una peculiar industria.
Puede afirmarse que sólo a partir de la década de los ’90 del siglo pasado el cine uruguayo entra en la adolescencia en términos de arte audiovisual. A partir de la última década del siglo XX las nuevas tecnologías permiten el desarrollo incipiente de una producción cada vez más decidida, firme en sus objetivos y en busca de un vector identitario que curiosamente, en sus mayores logros ficcionales, se enlaza con parte de la mejor tradición literaria rioplatense.
Estos tardíos comienzos de los ’90 son tributarios de la importante herencia cultural literaria, al punto que en ocasiones pagaron un excesivo tributo a su “imaginario”.
Un ejemplo claro lo constituye el muy ambicioso “El dirigible” (dirección y guión de Pablo Dotta, 1994) donde la figura del narrador uruguayo Juan Carlos Onetti tenía el peso de un símbolo densísimo y a la vez se constituía en una pretensión alegórica que desdibujó la posible coherencia narrativa de un film de excelencias en casi todos los demás rubros, en particular en lo actoral y en la fotografía. La figura del legendario escritor uruguayo en su cama de Madrid, empuñando una pistola de juguete, el perfil silueteado de la mole del tradicional edificio del centro de Montevideo, el Palacio Salvo, testigo de las glorias de un pasado arcádico, anterior a la crisis de los ’60 y al advenimiento de la guerrilla urbana y luego del gobierno militar, impusieron en la obra el imperio de una icónica que no alcanzó a resolverse con equilibrio: mucha “postal” pero fallido funcionamiento narrativo. |
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Giuliana Alpern
Jueves, 06 de Mayo de 2010 03:43
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Es difícil poner la imaginación en movimiento a la hora de pensar la historia de Mateo Colón -el anatomista descubridor del clítoris y, con él, de la mayor fuente del placer físico femenino-, que en el siglo XVI enfrentó a la Inquisición en un furibundo proceso judicial.
Con música del premiado Gustavo Santaolalla, destacado vestuario de Renata Schussheim y recursos audiovisuales de Diego Casado Rubio, El Anatomista de Muscari reparte las cartas de un pasado Renacimiento en el que el clítoris se daba el lujo de ser un NN. Una tierra prometida a la espera de su tardío descubridor, que poco entendería de su contenido y particularidades.
Mateo, en la piel del siempre sutil Alejandro Awada se enamorará de una prostituta veneciana, Mona Sofía, encarnada en una orgánica composición de Sofía Gala Castiglione. Hará lo indecible por conquistar su amor que está reservado a todos los hombres y a ningún hombre. Su fiel sirviente, Leonardino, a cargo de un impecable Walter Quiroz, será narrador testigo, coro a la manera griega, cómplice del receptor y buitre que sobrevuela los futuros restos del amor mundano y del “amor veneris”.
El Inquisidor Alessandro de Legnano, interpretado por Antonio Grimau, quien en un gran trabajo tendrá la nefasta tarea de perseguir a Mateo para juzgarlo y no podrá abstraerse del deseo, funciona como una conciencia quebrada. Porque es un cura pero un hombre a fin de cuentas.
"Nada de lo que aparece en la obra es gratuito, las transgresiones que
surgen son las que comete en su espíritu libre el mismo protagonista de
la obra y que están porque cuentan algo", arranca Muscari, quien dirige
por primera vez una obra no escrita por él.
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Elan Primo Marsiglia
Viernes, 23 de Abril de 2010 23:45
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 El Silencio, la Memoria y el Exilio, fueron argumentos sobre los cuales reflexionamos, directa o indirectamente. El Lenguaje, de alguna manera quedó velado, deseamos iniciar a bucear en este argumento infinito, riesgoso y muchas veces maltratado.
Analizaremos el Lenguaje a partir de las intuiciones de pensadores y de artistas que comprendieron la existencia de una LLAVE, de un camino vital, sin las trampas retóricas típicas del racionalismo.
Intentaremos descifrar las complejidades del Lenguaje y de los lenguajes en la vida y en las artes, utilizaremos claves y llaves con las cuales abriremos mundos aparentemente ocultos o velados: “Según el concepto doctrinal de la sinagoga, la revelación es un suceso acústico, no visual, o al menos acontece en una esfera que metafísicamente está relacionado con lo acústico, lo sensorial. Una y otra vez se resalta esto aduciendo las palabras de la Torah: “No habéis visto ninguna imagen…solo una voz…”( Dt. 4-12). La palabra de Dios se hace perceptible por medio del lenguaje humano, siendo así que, por otro lado, tal palabra de Dios se da en la experiencia humana”(1). La palabra EXPERIENCIA, es una de las palabras y conceptos mas desarrollados por Benjamín. Chagall escribe y pinta partiendo de sus experiencias existenciales y metafísicas. Un ciclo vital, que deja HUELLA, como diría Benjamin. “El punto de partida de todas las teorías místicas del lenguaje a las cuales pertenece también la de los cabalistas, lo constituye la convicción de que el lenguaje, el medio en el que se desarrolla la vida espiritual de los hombres, posee una cara interna, un aspecto que no se agota por completo en la relación de comunicación entre los seres” (2). El hombre se comunica, busca hacerse comprensible para los demás, pero en todos estos intentos late algo que no es solo signo, comunicación, significado y expresión. “¿Qué es esa dimensión secreta de la lengua y del lenguaje, sobre cuya existencia están de acuerdo desde siempre todos lo místicos, desde los de la India, a los místicos del Islam y los cabalistas? La respuesta no puede ser dudosa: lo que constituye esa dimensión es el carácter simbólico de la lengua”. “Desde siempre han percibido en la lengua un abismo, una profundidad que se han propuesto medir y así superar. |
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El maravilloso mundo del Dr. Parnassus |
Giuliana Alpern
Viernes, 23 de Abril de 2010 23:34
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El doctor Parnassus es un anciano que lleva una barraca de feria con su hija y dos empleados. En ella, cualquier espectador puede penetrar en sus fantasías, pero presenta el peligro de que no siempre es fácil volver de ellas. El negocio no va muy bien y, además, la familia tiene que enfrentarse a una apuesta que hizo el padre años atrás y en la que pone en peligro a su hija. Casualmente, se encuentran con un hombre que padece amnesia colgando de un puente y permiten que se una a su troupe, lo que hará que cambie mucho su situación. El negocio mejora, sí, pero la joven hija del dr. Parnassus, que hasta ese momento flirteaba con el ayudante, empieza a tener dificultades para saber si le gusta más él o el olvidadizo recién llegado.
¿Quién no quiere atravesar el espejo mágico de Terry Gilliam? Los seguidores de uno de los creadores cinematográficos más imaginativos y personales, uno de esos artistas que no tienen sólo un sello identificativo sino un estilo propio, rico y barroco, fantasioso y metafórico.
No obstante, también tiene uno de sus grandes defectos: cierta dispersión a la hora de contar una historia más o menos coherente, aunque estemos hablando del fantástico, un género que permite ciertas licencias. El resultado volverá a apasionar a sus fans, aunque puede que haga emigrar de la sala a más de un espectador interesado en ver la última película de Heath Ledger.
El argumento es compacto. La lucha del bien y el mal (el Dr Parnassus
versus Mr. Nick), el amor de chico encuentra a chica y pelea por ella,
el salto sin red de la juventud a la madurez, el paso del tiempo y el
anhelo de permanecer… se encuentran perfectamente trabados en una cadena
de aventuras en las que sobresalen la interpretación magistral de
Christopher Plumer -como Dr Parnassus- y Heath Ledger -como Tony.
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Reedición de un clásico contemporáneo |
Rafael Courtoisie
Viernes, 16 de Abril de 2010 03:24
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KRONZ, EL VIAJERO DE SÍ
Luego de diez años de aparecida la novela, editorial Alfaguara anuncia la cuarta y definitiva edición, para España y Latinoamérica, de una novela de primer nivel en el fin de siglo. Se trata de la obra del escritor ecuatoriano Javier Vásconez: “El viajero de Praga”. La novedad es que esta edición viene acompañada de un DVD con ensayos de diversos autores a propósito de la obra, entrevistas, testimonios, etc.
Al comenzar la novela llueve. Pero no es una lluvia simplemente realista, no es la descripción naturalista, en términos usuales, de un evento climático. Se trata de la creación de una atmósfera que antecede y sigue los pasos de Kronz, un personaje enigmático, sólido en su diseño e imprevisible que evoca –y sólo evoca- cierta matriz existencialista.
El viajero de Praga es una novela de personaje, construida en torno a un punto central, enigmático, complejo, verosímil, llamado Joseph Kronz.
No hay antecedentes en la novela ecuatoriana y difícilmente en la latinoamericana de un mundo trazado con tal coherencia en torno a un ser de carne, hueso y espíritu, alejado de los rasgos folklóricos que a menudo impone el arquetipo al uso continental.
La proeza es múltiple: el lector, sobre todo en las primeras escaramuzas, cree asistir a una novela de traslación espacial, de viaje, a un movimiento “odiseico”, en el sentido homérico o en el sentido joyceano de El Ulises. Pero los escenarios –Quito, Barcelona, Praga- son elementos cuya construcción textual vigoriza esa mismidad llamada Kronz, ese punto o nudo ficcional que piensa el mundo, que reflexiona y permite reflexionar sin demorar o posponer otra de las esencias o principios vectores de la novela: la aventura.
No es una novela de tesis. Sin embargo todo es reflexividad en torno al Dr. Kronz o provocada por el Dr. Kronz. Es una novela de aventuras, sin embargo cada peripecia sorprende y se
graba a fuego, pues corresponde a una lógica escritural original,
profunda. Cartesianamente “clara y distinta”. |
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Es pasado es un animal grotesco |
Giuliana Alpern
Jueves, 08 de Abril de 2010 02:12
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Una estructura circular que gira en su propio eje una y otra vez durante los 135 minutos, el relato durante un período de diez años en la vida de cuatro personajes entre sus 25 y 35 años de edad en forma breve y alternativa, y un ocasional marco de fondo de cambios sociales y económicos que sustentan el entorno de estos personajes son parte de la propuesta narrativa y visual de "El pasado es un animal grotesto" de Mariano Pensotti en el Teatro sarmiento de Bs As.
La obra comienza en el mismo momento que la estructura redonda comienza a girar, podemos ver como esta armada y y podemos ver todos los trucos en su giro que nos hacen tomar conciencia que estamos viendo un espectáculo al mejor estilo del teatro brechtiano. Alegoría al mundo que gira, a las horas que pasan, a los días que pasan, al tiempo que pasa. Los personajes comienzan a aparecer poco a poco dentro de esta estructura, que nunca durante toda la obra, deja de girar. Sus vidas no son presentadas por ellos mismos, sino que existe un narrador que relata lo que estamos viendo. Otra vez el teatro brechtiano hace su aparición, un narrador que nos relata una historia que estamos presenciando, un distanciamiento de la acción dramática y en esta caso, si vamos una poquito más allá, una forma de transmitir qué pasaría si por un momento nos abstrajeramos de nuestras propias historias y fueramos narradores, como si nuestras propias vidas pudieran ser ficción, una especie de relato autobiográfico que puede escenificarse en cualquier teatro, en este caso el Sarmiento.
Sin embaro "El pasado es un animal grotesco" también tiene como estructura narrativa una forma de relato como nos tenían acostumbrados Balzar o Tolstoi en el siglo XIX, donde una ficción ambiciosa y destacada es contenida por un marco histórico y temporal preciso. Los cuatro actores estan encargados de narrar esta historia y representar esa multiplicidad de historias, dando vida a docenas de personas y situaciones. |
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Giuliana Alpern
Jueves, 01 de Abril de 2010 22:41
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"...Hacer penitencia en manicomios. Tras apoderarse de mi obra, me obligan a cumplir los años de prisión que tanto merecían ellos..." Camille Claudel (1864-1943).
Camille claudel era una jóven con un talento artístico que igualaba su belleza física. Sin embargo pasó la mayoría de sus años de vida recluida en un manicomio donde muere luego de 30 años. Fue amante de su profesor y mentor Augusto Rodian. Camille desarrolló un tipo de retrato sensual e inapropiado para mostrar en público para la época. Fue justamente por este motivo que sus obras le fueron expropiadas, la internaron en el asilo para alienados de Montdevergues por órden de la familia y no la dejaron esculpir nunca más. En sus cartas, la jóven artista denuncia el horror y la desesperación de la situación absurda en la que se encuentra.
Sandra Masera retoma esta historia para escribir Locas, proyecto premiado por Fondos Concursables para la Cultura, MEC. Esta vez con la dirección de Lila García y una excelente actuación de Gabriela Irribarren.
Locas narra esta basada en la vida de Camille, pero el único personaje que se presenta en escena se llama Pilar. A través de un único personaje queda planteado el paralelismos entre la vida de Camille y la de muchas mujeres más de la época que por hacer un tipo de arte "diferente" al de la convención fueron recluidas y alejadas del mismo hasta sus muertes. Quizás este sea el motivo evidente de la utilización del plurar en el título, Locas. | |
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