Múltiples significados para una misma raíz.
Una raíz para un árbol de significados. Un sitio para construir y resignificar.

5770 Mishpatim – Shekalim
Rab. Ariel Kleiner    Viernes, 12 de Febrero de 2010 20:50 Imprimir

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Sumándonos para conformar la unidad

Cuando estudiaba en la universidad el profesor de contabilidad nos hablaba con ejemplos de la vida cotidiana para que entendamos el complejo mundo de los números. Recuerdo como con picardía nos decía que cada una de las cuentas para pagar que llegaban durante el mes las colgábamos con un imán en la heladera, hasta que tomábamos todo lo que se había juntado, lo pagábamos y archivábamos la factura paga.

Hoy es un Shabat especial, es cierto que cada Shabat es un Shabat especial, que cada persona vive situaciones particulares durante la semana y luego de todas las travesías nos reencontramos – como cada Shabat – con nosotros y entre nosotros.

Hoy es un Shabat especial, para cada uno de ustedes por estar acá y es un Shabat especial para todos los que seguimos semanalmente el ciclo de lectura de la Tora.

Este Shabat tiene nombre propio, se llama Shabat Shekalim.  

Este Shabat es como una factura que llega y que la colocamos cuidadosamente en el imán de la heladera para que no se nos pase su fecha de vencimiento.

En la época en la que el Templo de Yerushalaim estaba en pie por estas fechas se juntaba la contribución anual para las ofrendas cotidianas. Hoy ese Templo no está más, nuestra liturgia cambió considerablemente, pero mañana por la mañana sacaremos dos rollos de la Tora de nuestro Araón HaKodesh y del segundo de ellos leeremos sobre la obligación de aportar nuestro medio Shekel.

Esta contribución tenía como objeto la recaudación para el funcionamiento anual, pero también servía para ver cuanta gente había, para hacer una suerte de censo. A los exegetas siempre les llamó la atención que lo que se pedía era medio Shekel y no un Shekel entero (hubiera sido más sencillo realizar la cuenta, no había que dividir por dos el total)

La Tora nos deja este interrogante, y nos desafía a encontrar respuesta. Más aun cuando sabemos que en la actualidad ya no hay más Templo ni ofrendas.

Este Shabat, quedara sumado al imán de la heladera, como símbolo, como recuerdo.

Cuando aportamos el Majatzit HaShekel, tomamos conciencia que no somos completos, que no formamos la unidad sino en comunidad. Que nos necesitamos unos a otros. Que cada uno tiene que aportar su pieza del rompecabezas para que la imagen cobre sentido.

Estamos ante un Shabat Especial, un Shabat en el cual nos partimos, nos despedimos, nos separamos solo físicamente: para experimentar y vivir, para extrañarnos y reencontrarnos.

Será un año de muchas ofrendas, donde cada uno dará lo mejor de sí para aprender, para conocerse de otra forma, para estar a pesar de la distancia, para acompañarse a través del amor que lo trasciende todo.

Quiera Dios que podamos aportar nuestra mitad y formar Unidad, en familia, en comunidad.