Múltiples significados para una misma raíz.
Una raíz para un árbol de significados. Un sitio para construir y resignificar.

5770 Itro
Rab. Ariel Kleiner    Viernes, 05 de Febrero de 2010 14:42 Imprimir

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Aconsejando de la forma adecuada  

¿Qué pensamos cuando vemos una persona que desarrolla una tarea en la cual nosotros tenemos mucha destreza, realizándola de una forma que – a nuestro criterio – se podría hacer mejor?

¿Observamos callados sin decir absolutamente nada?

¿Desplazamos a la persona y hacemos la tarea por ella?

¿Le proponemos una mejor forma de hacer la tarea?

¿Y se le damos un consejo, cómo lo formulamos de la forma adecuada para que sea escuchado?
¿Y si el modo que él emplea es mejor que el nuestro, pero nos cuesta aceptarlo?

Tenemos que saber que todos los seres humanos somos diferentes y aceptar la forma en que cada uno cree que es la mejor para hacer esa tarea determinada.
Podemos proponer, pero no imponer.
Esta Parasha contiene los diez mandamientos.

Llama la atención como habiendo algo tan central como este momento de revelación, de unión entre Dios y el pueblo de Israel, la Parasha no recibe ningún nombre relacionado con los diez mandamientos, sino que tiene un nombre propio: Itro - el suegro de Moshe.

¿Por qué? ¿Qué es lo que hizo Itro para merecer el honor de tener una Parasha que lleva su nombre?  
Itro supo dar un consejo adecuado a Moshe, esto lo hace merecedor de tener una de las Parashiot de la Tora con su propio nombre.

Itro vio el trabajo que Moshe realizaba, juzgando al pueblo de sol a sol y observó que no le quedaba tiempo para compartir con su familia. Así es que le enseño a delegar la tarea, le propuso capacitar a personas para que puedan también ellos juzgar y los asuntos más complejos sí llegarían a Moshe.

Moshe tuvo la capacidad de escuchar el consejo de su suegro, valoró su experiencia de vida y su sabiduría.

El consejo es importante en la tradición judía

En la Mishna (Pirkei Avot 5:21) Ieuda Ben Teima nos da una guía para orientarnos a cada edad y nos dice:

A la edad de cinco años tenemos que empezar a estudiar la Tora, a los diez la Mishna, a los trece llegamos a la edad de las Mitzvot, a los quince comenzamos a estudiar el Talmud, a los dieciocho deberíamos entrar en la santidad de la Jupa, a los veinte estamos persiguiendo el camino que vamos a tomar en la vida, a los treinta es la edad de la fortaleza corporal, a los cuarenta llegamos al entendimiento y a los cincuenta ya podemos aconsejar. La Mishan sigue, pero no nos detendremos ahora (a los sesenta llegamos a la edad de la sabiduría, a los setenta comienza la ancianidad a los ochenta la valentía, Etc.)

¿Por qué a los cincuenta es la edad aconsejable para aconsejar?

Explica el Meiri (Cataluña, fines del siglo XIII), entre los cincuenta y los sesenta años de vida tenemos el punto de equilibrio entre el desarrollo intelectual y la experiencia de vida. A entender del Meiri antes no tenemos la experiencia suficiente y después nuestras capacidades comienzan a deteriorarse.  
El profeta Jeremías (Irmiau 32:19) ve a Dios como fuente de consejos:

“Grande eres en consejo y magnifico en hechos”

Según el Midrash, los seres humanos podemos seguir los caminos de Dios. Así como Dios alimenta a los hambrientos, consuela a los deudos nosotros mismos debemos hacerlo, asociándonos con Él en el trabajo. Podríamos agregar a la lista de tareas el aconsejar de la forma adecuada.  

¿Cómo es una forma “adecuada” de aconsejar?

Muchas veces (o… por lo general) a los hijos les cuesta escuchar el consejo de los padres…
Shakespeare tiene una escena brillante de Ricardo II que nos ilustra sobre el consejo en un dialogo entre Juan de GANTE que se encuentra enfermo y el Duque de YORK.

Juan pregunta:

“¿Vendrá el rey, para que mi último aliento sirva de consejo a su impulsiva juventud?”

El Duque le responde que el Rey Ricardo no oirá su consejo

“… pues sus oídos están llenos de alabanza, cuyo gusto agrada al más prudente…”
Juan, en su lecho de muerte quiere aconsejar al joven Rey. El Duque le deja la profunda enseñaza: No te va a escuchar, porque sus oídos están llenos de alabanzas.
En los libros sobre organizaciones modernas cuando nos enseñan sobre el consejo nos proponen siempre empezar por las alabanzas, empezar por reconocer lo que se hace bien y luego pasar a lo que se puede mejorar. Esta técnica nos permite evitar ponernos a la defensiva cuando escuchamos una crítica, ya que iniciamos resaltando las virtudes.

¡Imagínense que bueno! Con la pareja, con los hijos, con los amigos o en el trabajo, cuando tenemos alguna observación para hacer (un consejo para dar), primero una Alabanza, un reconocimiento de lo que se hace y luego mencionar lo que podemos mejorar. Eso nos ayudará a mantener (o a construir) el Shalom Bait, la paz en el hogar.

Quiera Dios que podamos tener la capacidad para aconsejar de la forma correcta, primero resaltando lo que se hace bien y luego proponiendo lo que se puede hacer mejor.

Quiera Dios que tengamos la capacidad de asumir el desafío de escuchar las propuestas que son para nuestro bien, así como lo hizo Moshe con el consejo de su suegro Itro.