Rab. Ariel Kleiner
Viernes, 27 de Agosto de 2010 14:02
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Ritual: El contenido que hay detrás de la forma
Los seres humanos, seamos o no creyentes, seamos o no practicantes de los preceptos, tenemos rituales. Algunos rituales son personales, otros familiares o de un grupo social. Cuando nos levantamos o cuando nos acostamos solemos realizar una serie de acciones que suelen repetirse. Algunos se levantan y abren la ventana, otros se levantan tan temprano que para no despertar a su pareja ni siquiera encienden la luz del velador, otros preparan el desayuno, se lavan los dientes, etc, etc.
Hay rituales que son una vez por año. El día del cumpleaños, el día del niño, del padre, las festividades de nuestro luaj: Pesaj, Rosh HaShana, comemos Matza, manzana con miel, escuchamos el Shofar.
Los hay también aquellos que tienen lugar una vez en la vida: El nacimiento de un hijo, Brit Mila, Bar/Bat Mitzva, y hasta para la partida de este mundo y para el recuerdo tenemos rituales: En el cementerio, la plegaria de Izkor.
La porción de la Tora que nos propone nuestro ciclo semanal de lectura, Parashat Ki Tavo, nos habla de Rituales. (Bikurim / Maaser / Braja VeKala)
Bikurim, las primicias, los primeros frutos que debíamos llevar al Templo en épocas que éste estaba en pie.
Maaser, el diezmo que teníamos que dar de nuestra cosecha para los sacerdotes y las personas necesitadas.
Braja y Klala. El Ritual que se describe en esta Parasha. Las doce tribus se paraban sobre dos montes divididas en seis y seis. Sobre el monte Grizim y sobre el monte Eival. El primero representaba las bendiciones y el segundo las maldiciones. Los Cohanim se paraban entre los dos montes y pronunciaban las bendiciones y maldiciones a lo que cada integrante tenía que responder: Amen!
Tres rituales están descriptos en esta parasha con lujo de detalle, cada uno con un texto determinado que la persona que traía su ofrenda o los sacerdotes debían repetir.
La palabra Ritual viene del latín y nos sugiere acciones que vuelven sobre sí mismas con cierto valor simbólico.
El ritual tiene letra pero también espíritu.
Una Mishna en Pirkei Avot (4:26) nos enseña:
Al Tistakel BaKankan ella BeMa SheIesh Bo, No te fijes en la vasija sino en su contenido. Esta Mishan es bien aplicable a la idea de Ritual.
¿Cuantas veces hemos escuchado de rituales que se repiten en forma sistemática perdiendo la esencia y el contenido?
El problema se produce cuando perdemos de vista el contenido y nos quedamos sólo con la forma. Cuando el ritual se torna vacío.
Son muchas las anécdotas que conocemos sobre comunidades que hacen rituales que las personas jóvenes desconocen el significado, pero se aferran a ellos de formas inimaginables y cuando llega un visitante y pregunta por ello se le dice que siempre fue así, pero que le van a preguntar al anciano sabio, a lo que este responde que en el predio anterior el lugar obligaba a hacer determinada vuelta y que hoy en día se sigue haciendo así y a él le causa gracia.
Estos días, del mes de Elul, nos invitan a mirarnos en nuestro interior. A buscar el contenido que hay tras la forma.
Estos días son de muchas costumbres que son rituales, pero no tenemos que perder de vista el contendido que hay detrás de la forma. El objetivo es revisarnos y mejorarnos.
Miremos por sobre nuestras vasijas y exploremos el contenido.
Este Shabat es una invitación a llenar de esencia nuestros rituales cotidianos.
Shabat Shalom
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