HB
Martes, 19 de Julio de 2011 12:01
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| Acabo de leer sobre el documental " El barrio de los judios" aparecido en Tu Meser; me dejo sabor a más ; debo aclararte que conozco de mi infancia a varios de los entrevistados ; debo aclararte que naci y creci en ese barrio hasta los 16 años o sea hasta 1951 mi memoria de las vivencias son bastante ambivalentes en cuanto a la nostalgia ; por un lado la profunda solidaridad entre los de mi generacion manifestada frente a malones de de otros vecindarios que venian al nuestro, el de los judios, a buscar peleas, pues eramos distintos (??), de niños no entendiamos que nos hacía diferentes a los ojos de otros niños; eramos la gran mayoría bien pobres de padres trabajadores luchando para traer el pan a la familia. Nuestros antepasados trajeron sus oficios de europa o Asia, habían zapateros herreros carpinteros tamberos mecánicos etc. Los habia mejor educados y analfabetos pero todos tenian otra cosa en comun que era la nececidad de estudiar pues en ello radicaba la perspectiva del éxito; conociendo como conocía esos imigrantes es de asombrarse la cantidad de profesionales y académicos salidos de ese barrio y el respeto y admiracion que sentíamos por ellos. Personalmente hasta los 5 o 6 años fui practicamente criado en el marco de una familia criolla ; alquilábamos una sola pieza en una casa compartida con otras familias donde poseíamos un baño y cocina entre todos; eso era lo común para la gran mayoria del vecindario y aceptado como algo transitorio que con el correr del tiempo debería mejorar. De ninguna manera era una verguenza o alguna razon para amargarse ; aquellos que no traian oficios se dedicaron al comercio y gracias a muchos comerciantes que nos fiaban no faltaba el alimento para el hogar o la ropa para vestir asi mismo existian redes de ayuda al projimo mantenidas en las sinagogas para los más humildes de los pobres evitando del hambre a los mas necesitados y facilitando dinero para pagar el alquiler de la pieza. Una de las primeras decisiones fue crear la escuela primaria y jardín de infantes judías complementando a las escuelas publicas; la escuela judia no era gratuita y pagaba el que podía y el que no podía no pagaba sin que ello tracendiera para evitar posible humillación al que carecía de recursos. Los maestros de la escuela pública eran en su abrumadora mayoría humanistas de gran altura por más que recuerdo de una exepción hasta el día de hoy que me dejó en el recreo para trompearme con un compañero criollo para ver quien era el más guapo de los dos !!!!! hay cosas en un niño de 10 años que te marcan para toda la vida. |
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administrador
Martes, 05 de Octubre de 2010 16:44
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Me encantó leer lo que escribió Ana Yosif, amiga de la infancia a quien hace tiempo que no veo. Alguien me dijo una vez que la uruguayez con te la sacas más de encima, ni siquiera haciéndote ciudadano de otro País. Y sí con el tema de la Celeste, a todos se nos removieron muchas cosas. Cómo explicar cuánto nos emociona cantar las estrofas del Hatikva aún para algunos que no pudimos pisar aún la Tierra de Israel. Sin embargo, todos lloramos cuando sentíamos cantar las estrofas del Himno Nacional, aprendido como la mayoría de los de mi generación, hijos de inmigrantes, en el patio de la Escuela Pública de entonces. Qué gusto que exista este espacio para el reencuentro y la reflexión. Si los responsables me permiten, quizás algún día les acerque alguna reflexión y si les parece oportuna, la pueden publicar.
Gracias a todos, Sylvia
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V. Murkies
Jueves, 05 de Agosto de 2010 22:10
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| Sionismo vs. Hanna Arendt. Más allá de la política. Para los que no son
parte de determinada comunidad. La contracara del “peligro de la
asimilación” es el “peligro de lo inasimilable”. La profundidad del
antisemitismo como “fenómeno perenne”, como “peligro de lo
inasimilable”, mas allá de si hubo o no persecuciones, cuando y donde,
muchas o pocas, esta en la profundidad de la cultura, de los clásicos
de la cultura occidental, que si no son neutrales son antisemitas.
La historia literaria de Occidente puede garantizar que, si no hubo
persecuciones, comentarios hostiles, despectivos por lo menos, no
faltaron nunca. La “separación voluntaria” el “son judíos porque
quieren” elude el hecho de que los profesionales comerciantes y
artistas judíos fueron parte de las sociedades desde siempre, pero que
eran profesionales comerciantes y artistas judíos, con derechos
restringidos por su condición y que si buscaran mayores derechos solo
podían dejar de serlo. Theodor Herzl parece contestar con precisión. La
personalidad del pueblo judío no puede desaparecer. (…) No puede porque
los enemigos exteriores la mantienen unida.
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