Historia de una estafa.
En La república, Platón ataca los signos artísticos. En el arte, dice, se representan cosas que no se conocen. Así, un pintor suele pintar una cama, pero generalmente no sabe hacerla. No
obstante, de todas las formas artísticas, el teatro es la más lejana a
la verdad, porque los actores no imitan objetos que están en el mundo
sino que remiten a los personajes, que son imágenes caprichosas de los
dramaturgos. Así, el teatro sugiere la estafa. Una estafa
tiene lugar cuando una persona o un grupo fingen algo ante alguien y lo
re - presentan como verdadero. Recordando a Fernando Pessoa podría
decirse que el actor es un fingidor, capaz de fingir hasta lo que de veras siente. Fingir, fingidor, finta:
ademán que se hace para tender una trampa a otro. Así, en el cuento de
Borges “El tintorero enmascarado”, el narrador afirma que Si la tierra que habitamos es un error, sus representaciones (teatrales o pictóricas) son abominables, porque la afirman y multiplican. De ese modo, en la tradición occidental, el teatro puede considerarse un delito.
Sin embargo, el trabajo teatral en Uruguay no constituye la estafa mayor. En los estrenos montevideanos, entre circa 1940
y 1990, un estafador peor que el espectáculo mismo, se sienta en la
primera fila de la platea hacia la izquierda. Agazapado en la oscuridad
capta, no a los actores sino el ademán y la mímica: al fraude mismo,
la ausencia en el corazón de la presencia. Apenas connotaciones
de Margarita Xirgu, Estela Medina y Vivien Leigh. Otros dibujos y
pinturas sólo sugieren las cosas que se encuentran en el mundo. Esos
óleos, acuarelas y dibujos constituyen un imprescindible documento de
la historia de la cultura en Uruguay. Desde 2005, en homenaje al arte
de Eduardo Vernazza, el cineasta norteamericano Dennis D. Doty anima
esos dibujos, los hace salir de sus encuadres y emerger bajo un lápiz
al que Vernazza mueve, ahora desde lo invisible. La estafa continúa.
Este artículo forma parte de una obra de largo aliento sobre Eduardo
Vrnazza (1910 - 1991), dibujante y pintor de los espectáculos en
Uruguay durante cincuenta años (1940 - 1991).