Rab. Ariel Kleiner
Viernes, 11 de Diciembre de 2009 19:10
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Observar y Agradecer
La época en la que vivimos la podemos definir como una época de consumo.
Consumimos bienes, consumimos servicios. Avanzadas técnicas de marketing nos muestran cuanto necesitamos aquello que nunca antes se nos había pasado por la cabeza. Así vemos las publicidades en donde nos prometen tener un mejor cuerpo si consumimos determinados productos y una mejor sonrisa si cepillamos nuestros dientes con aquel dentífrico. Esta es la sociedad de consumo en la cual vivimos. Donde nos hacen creer que sin determinados objetos no seremos felices.
Estos días en los que se está desarrollando la conferencia internacional por el medioambiente en Copenhague nos invitan a pensar sobre todos los temas vinculados a nuestro entorno. El consumo racional (prestar atención a lo qué consumimos y cómo lo consumimos) es un asunto íntimamente relacionado al cuidado del Planeta.
Hoy con el inicio de este día de Shabat iniciamos los ocho días de la festividad de Januca. Januca es la fiesta de las luminarias, donde cada noche vamos sumando luz a luz de la Januquia (el candelabro de nueve brazos de esta festividad). Cada noche, luego del encendido de las luminarias las observamos y pronunciamos: HaNeirot Halalu – Estas luminarias…. Ein Lanu Reshut Leishtamesh BaEm, Ela Lirotam Bilvad – No tenemos permitido hacer uso de ellas, sino solamente observarlas Kedei Leodot ULeHaLel – Para agradecer y exaltar.
Interesante, en una época de consumo donde todo lo que se nos muestra es para que compremos, viene la festividad de Januca y nos desafía a encender velas que no podemos utilizar. (Sería algo así como ver una publicidad de un producto que no podemos acceder). La Halaja - el camino de nuestra tradición - se ocupa de definir el termino “Leishtamesh” – “utilizar” y nos dice que no podemos servirnos de su luz para realizar actividades. Quiere decir que no podemos utilizar la luz de las velas para iluminar la habitación.
A diferencia de las velas que conocemos, que nos acompañan cada semana, las luminarias de Shabat. A las velas de Shabat las encendemos Para utilizarlas. Es cierto que no podemos tocarlas, esto es porque en Shabat no tenemos permitido manipular, ni siquiera tocar el fuego, según está escrito en la Tora. El motivo técnico por el cual encendemos las velas de Shabat es para que nos alumbre la comida festiva que compartimos en familia los viernes por la noche.
Ahora, las velas de Januca NO pueden ser utilizadas ni para este ni para ningún otro fin. La Halaja nos dice que no podemos estudiar, jugar o contar dinero a la luz de las luminarias de Januca.
Es por este motivo – técnico – que la Januquia tiene una novena vela, siendo que el milagro del aceite que se nos relata en esta época del año duró ocho días. Esa vela adicional (es cierto que hoy la usamos para encender la Januquia) pero técnicamente fue adicionada a la Januquia para que podamos hacer uso de su luz. Por eso es que podemos encender con su luz otra luz.
¿Entonces? - preguntarán algunos - ¿sino podemos utilizar estas velas, sino podemos servirnos de su luz, para qué las encendemos?
La respuesta la tenemos en el párrafo que pronunciamos: Ela Lirotam Bilvad – Sino solamente observarlas Kedei Leodot ULeHaLel – Para agradecer y exaltar.
En el tratado de Brajot se nos enseña que no podemos tener provecho de este mundo sino pronunciamos una bendición. La bendición es el agradecimiento por lo que tenemos. Hay bendiciones anteriores y posteriores al consumo de cada alimento que nos ayudan a desenvolver la capacidad de agradecer.
En el mundo del consumo miramos con el fin de utilizar, miramos con el fin de comprar. Januca nos desafía a mirar, observar – en silencio – las luminarias de la festividad. ¿Para qué? Para agradecer y exaltar.
Muchas veces en el mundo del consumo, donde se mira todo con el fin de consumirlo, se nos olvida agradecer aquello que no se compra. Las buenas acciones que no tienen precio en la bolsa de valores, pero sí en el mercado de la vida.
Este fin de semana – el intermedio de la convención internacional sobre el medioambiente – se elevan distintas iniciativas interreligiosas proponiendo que se enciendan luces para mostrar apoyo a las políticas verdes y pedir a los gobiernos que se comprometan con las iniciativas, que son compromiso de todos.
Nosotros con nuestra tradición tenemos la posibilidad de agregar – este año – un significado renovado a nuestro encendido del candelabro tradicional. Que podamos iluminar con trabajo creativo, para renovar la esperanza de vivir en un mundo un poco mejor.
La festividad de Januca nos invita a reinaugurar nuestra capacidad de agradecer, de observar la luz para Leodot ULeHaLel – agradecer y exaltar.
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