Rab. Ariel Kleiner
Domingo, 22 de Noviembre de 2009 22:57
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El himno nacional con ritmo liquido
En la Jornada intercomunitaria que compartíamos hace dos semanas uno de los panelistas citó una idea de Shalom Rosenberg, un respetable académico quien plantea que hay tres tipos de judíos. Los judíos sólidos, los gaseosos y los líquidos.
Esta clasificación teórica recorrió la jornada, fue citada por varias de las personas que presentaban algún proyecto o por los oradores de los plenarios.
El responsable de traer a la jornada esta clasificación explicó algo así como que los judíos gaseosos eran los que estaban más alejados, como los que se esfumaban y se disipaban como lo hace un gas. Los judíos líquidos – como cualquier líquido se adapta al recipiente en el que se los deposita. Al tiempo que los judíos sólidos –son los verdaderamente comprometidos, los que cumplen y observan. Planteaba la necesidad de todos ser judíos sólidos en una jornada intercomunitaria donde nos reunimos judíos que llevamos a la práctica nuestro judaísmo de distintas formas.
Es genial como la Parasha de esta semana – Veietze - nos acompaña para que pensemos sobre estos tres estados con el conocido sueño de nuestro patriarca Yakov con los ángeles que suben y bajan por la escalera que tiene un extremo en la tierra y el otro en el cielo. Yakov hace una pausa en el camino, se recuesta sobre una piedra y sueña. Cuando se despierta unge con aceite la piedra sobre la cual durmió. Tres estados que se hacen presentes en el relato bíblico. La piedra representando lo sólido. El sueño representando lo gaseoso. Y por último el aceite representando lo líquido.
Vamos a volver sobre las palabras de la Tora que nos inspiran esta semana.
Pensando sobre esta clasificación conceptual podríamos hoy poner el foco en lo que no fue dicho.
Lo sólido es lo único que se quiebra. Entonces ¿cómo hacemos para vivir un judaísmo que perdure y que no se quiebre con el tiempo? ¿Cómo hacemos para vivir un judaísmo que sea relevante hoy, como lo fue relevante ayer?
El judaísmo por definición no tiene una verdad absoluta, como dice el dicho: “dos judíos tres opiniones”. Entonces cuando alguien nos dice el judaísmo dice dos puntos, atención, escuchemos bien y estudiemos lo que sigue.
La literatura rabínica nos enseña: “Dor Dor veDorshav” (Vaikra Raba 26:7) – cada generación tiene sus exegetas que se ocupan de explicar, de hacer relevante y significativa la tradición que supo ser relevante y significativa para nuestros antecesores.
Si hubo una jornada como la que vivimos y si hoy estamos en este lugar reunidos para darle la bienvenida al Shabat es porque supimos ser judíos líquidos.
Según mi punto de vista los judíos Somos líquidos, Si! Nos adaptamos a los distintos momentos y a los distintos espacios. Por eso es que nos reunimos en esta comunidad con las particularidades que tenemos donde nos sentamos juntos hombres y mujeres, donde las mujeres cuentan para el Minian, donde le abrimos las puertas a las personas que con sinceridad y amor quieren sumarse a esta forma de vida milenaria.
Abraham, Moshe, Cada uno de los reyes y profetas, los sabios de la Mishna y el Talmud, RaSh”I, RaMBa”M, Iosef Caro y cada uno de los sabios y maestros que nos hicieron llegar hasta este momento supieron ser líquidos. Supieron ser relevantes.
La semana pasada todos estábamos hablando del Himno de Uruguay en versión Murga. Este hecho despertó pasiones encontradas, personas a las que les gusto y personas a las que les disgusto.
Es cierto, es controversial, estamos hablando del Himno Nacional. La Murga representa al país y hace unos meses fue declarado patrimonio de la humanidad. La Murga, si bien puede gustarnos más o menos, forma parte de la cultura uruguaya como forma parte el mate. Lo que hicieron es hacerlo relevante, es que el tema nos ocupe, que este en la tapa del diario, que la gente escriba carta de lectores en los diarios y que nosotros hablemos de ello.
Que hablemos del himno, que a partir de esta versión pongamos el tema sobre la mesa, lo volvamos a escuchar y conversemos, esto es hacerlo relevante.
¿Cuantas melodías conocemos de cada una de las páginas de las Tefilot de los libros de oraciones? De algunas muchas: del Leja Dodi, del Adon Olam o de las bendiciones del Shema Israel. Eso no nos convierte en irrespetuosos sino todo lo contrario, haciendo que la plegaria sea relevante para nosotros en nuestros días, que la plegaria nos hable.
Proponer con respeto y amor una nueva melodía es ser Líquido, es hacer relevante lo que sino pasaría desapercibido.
Partimos de la clasificación de los judíos en sólidos, líquidos y gaseosos, pasamos por el relato de la Parasha de esta semana y llegamos al Himno nacional…
Retornemos al texto que es pretexto para pensarnos y desafiarnos.
El sueño de Yakov representa el estado gaseoso. Como todo sueño se esfuma si no se sostiene con una base sólida representada en el relato por la piedra sobre la cual sueña nuestro patriarca. Lo sólido es lo dado, lo que está en la naturaleza, aquello que damos por sentado y que no tenemos que hacer ningún esfuerzo para descubrirlo, es sólo caminar con atención y ver lo que hay en el camino. El sueño tiene la posibilidad de hacerse realidad cuando dispone de una base sólida, y nosotros - los seres humanos - ungimos con aceite (el producto líquido) que es fruto del trabajo de nuestras manos.
El desafió es ser Solidamente Líquidos, para que no nos quebremos en la irrelevancia y no nos esfumemos en los gaseoso.
Nos encontramos en una semana muy especial, en el Shabat previo a las elecciones.
Que podamos hacer una elección en Paz para la construcción – Solidamente Líquida - del Uruguay.
Seremos lo que elegiremos ser.
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